MATRIOSKA 4: INCONFORMISMO
Es 1898, se abre el sobre ganador de uno de los concursos más prestigiosos de Catalunya, Els Jocs Florals, y se descubre que quien ha ganado uno de los textos más controvertidos de los últimos años (por el tema que trata y la forma en la que está escrito), es de… una jovencita!!!
El estupor, la controversia y el escándalo no tardan ni minutos en estar en la calle.
La obra: La Infanticida.
La jovencísima Caterina Albert, de 19 años en ese momento, siente la presión de las habladurías sobre su persona. No se entendía que una jovencita de “casa buena” se dedicara a escribir… y mucho menos que tratara sobre esos temas, tabús para la época.
Lejos de abandonar la escritura como le exigía su entorno, Caterina Albert decide esconder su nombre. Así nace Víctor Català

La infanticida es un texto tremendo, violento, pero escrito con la maestría y la sensibilidad propia de la mirada femenina.
La obra habla de una joven seducida por un hombre, que después de quedar embarazada es abandonada (este primer argumento ya es, de por sí, bastante osado para la época, porque “las mujeres no se deben dejar embarazar así como así” … 🙄🤔) y para continuar aderezando la trama, el drama no queda aquí. La joven, ante la imposibilidad de quedarse con el bebé, por sus circunstancias personales y la sociedad en la que vive, finalmente decide deshacerse del recién nacido, tirándolo a la muela de un molino.
Así que… ¿Os imagináis poner sobre la mesa, hace más de un siglo, un tema como este?
Y para más inri, que lo hiciera una jovencita bien!!??
Pues así fue el estreno en la literatura de Caterina Albert, más conocida bajo el pseudónimo de Víctor Català.

Caterina Albert tenía un carácter de aúpa. Ante la crítica y el escándalo que le supuso La Infanticida, cualquier otra podría haber abandonado su vocación. Y nada más lejos. Ella continuó escribiendo y continuó exponiendo sobre temas duros y controvertidos para la época.
Porque la Albert tenía una conciencia social firme y comprometida, poniendo sobre la mesa, desde sus escritos, cuestiones que todavía hoy siguen muy vigentes: la soledad, la lucha humana, la capacidad de superación de la mujer, pero muy novedosos en la primera mitad del siglo XX. Libros como en Dramas Rurales, sus personajes se mueven en un mundo marcado por la violencia, la crueldad, factores que mueven la humanidad y que determinan sus circunstancias y su habilidad para sobrevivir y sobre pasarla.
Puede que hoy, con nuestra madurez literaria, no nos sorprendan ni los temas, ni la forma en la que se abordan, pero en la España y Cataluña finisecular, no era nada común escribir sobre ellos; ante todo porque contraviene los principales modelos idílicos heredados del siglo XIX.
Los suyos eran temas de denuncia. Tanto que incluso Joan Maragall, gran amigo de la autora (amistad epistolar y creyendo que se carteaba con un hombre…) le expresó que no le gustaba como plasmaba la realidad «es un libro fuerte e incompleto», escribió.
Y esto reflejado desde una mirada femenina es sumamente novedoso en ese momento; leer tramas donde se observa cómo tanto hombres como mujeres son verdugos, pero víctimas a la vez, descritos con ese realismo y sensibilidad, no era común. Aunque quien da la cara en realidad es la pluma y la autoría de un tal Víctor Català; porque nadie imaginaba que detrás de estas tramas hubiera una mujer.

A lo largo de su larguísima trayectoria literaria, con la firma de Víctor Català, Caterina Albert escribió poesía, teatro, narraciones cortas, aunque el género literario con el que ha sido más reconocida y aplaudida ha sido por la novela: Solitud, escrita en 1905 y considerada su obra maestra.
Su literatura es fruto de un contexto histórico de incertidumbre y muchísimos cambios. Y Barcelona es el epicentro de un dinamismo político, económico y cultural destacable.
El suyo fue un estilo muy definido, expresivo, con una gran riqueza de vocabulario.
Pese al éxito internacional que alcanzó con Solitud, las constantes críticas de sus contemporáneos ante la incomodidad de los temas que trataba (poniendo en el centro la situación de la mujer en la sociedad de la época, las relaciones de pareja y el trabajo, sobre todo en el escenario del campo) llevaron a Caterina Albert a trece años de silencio.
Este mutismo terminó con Un film (3000 metros) escrito en 1926, en donde ensaya nuevos recursos literarios influenciada por el cine, y tres volúmenes de cuentos.
La guerra civil española vuelve a interrumpir su producción literaria casi veinte años hasta la publicación de Retablo (1944), seguida de las que serán sus últimas obras.
Caterina Albert muere a principios de 1966, pero Víctor Catalá, su inconformista, vehemente y, por encima de todo, libre alter ego literario está todavía hoy más vivo que nunca.
Para la literatura catalana Víctor Català es una pluma laureada y reconocida, con un gran prestigio.
La autora consiguió engañar a su entorno buscando siempre una protección y un refugio para no ser atacada o juzgada por un mundo masculino de escritores a los que dejaba pasmados con su escritura pero incomodaba por los temas.
Por fortuna hoy en día Víctor Català es un referente literario y se sabe que detrás de esa pluma genial está la voz de Caterina Albert.
Si has llegado hasta aquí, muchísimas gracias por leerme. Te invito a estar pendiente de este blog, donde publicación a publicación me gustaría hablarte de mujeres extraordinarias, pioneras y valientes que pusieron su sociedad patas arriba mostrando otra forma de entender la vida.
Y además me gustaría leerte: ¿Conocías la obra de Víctor Català? ¿Sabías que en realidad era una mujer quien se escondía bajo este pseudónimo?








