MATRIOSKA 2: INTELIGENCIA FEMENINA
Zenobia Camprubí es la mejor ejemplificación del refrán «detrás de un gran hombre hay una gran mujer».
Porque no cabe ninguna duda de que Juan Ramón Jiménez ha sido un grandísimo escritor, para mi pionero y único en la forma de escribir poesía -que tanto admiro-, pero estoy convencida de que sin la influencia, acompañamiento, asesoramiento, guía y apoyo de Zenobia Camprubí; este escritor, premio Nobel de Literatura en 1956, no hubiera sido el mismo. Convencida.
De la mano de Zenobia, Juan Ramón Jiménez profundizó en la literatura inglesa dejando de lado la floritura de su escritura (más influenciada por la francesa) para experimentar e indagar en la poesía que él denominó pura.
Gracias a Zenobia, él pudo dedicarse únicamente a escribir e investigar porque al lado tenía una mujer fuerte, inteligente, preparada intelectualmente, emprendedora y empresaria, capaz de sacar liquidez hasta de debajo de las piedras, para apoyarle en su camino profesional, aportándole su perspectiva editorial y su bagaje literario.
Además la Camprubí entendía a la perfección el carácter de su marido y sus crisis.
No fue una mera comparsa colgada de su brazo, sino que, por sí misma, fue una de las mujeres más influyentes socialmente e importantes de la primera mitad del siglo XX .

Zenobia Camprubí nació en Malgrat de Mar en 1887 en una familia bien estante de la sociedad catalana.
Inteligente, culta, refinada, preparada, sociable, viajada; conoció a lo largo de su infancia y juventud diferentes culturas y sociedades. La que más le marcaron, sin duda fue la norteamericana, ya que su linaje materno eran americanos y se habían educado en la sociedad estadounidense.
No podemos pensar en ella como una niña bien, protegida por su familia, si no como una joven que descubre mundo y experimenta en su día a día. Y lo hace, por ejemplo, trabajando en una guardería, con apenas 19 años en Nueva York o involucrada en poner en pie una escuela, donde aún hoy la recuerdan en La Rábida (Huelva).

De hecho su amplitud de miras se asientan ya desde muy joven.
Con tan solo 18 años, hacia 1905, y por problemas familiares, se traslada a vivir a Nueva York junto a su madre y su hermano mayor. Durante estos años de juventud, la vida le lleva a descubrir una forma de vida, la norteamericana, totalmente nueva para ella.
Se mueve por Washington, Boston y Nueva York. Asiste a bailes, reuniones, almuerzos, tés y todo tipo de acontecimientos sociales. Y mientras tanto sigue leyendo y estudiando –latín, literatura, música, historia europea y americana-, escribiendo, asistiendo a actos culturales, preparándose para el futuro y cuidando su formación.
Hacia finales de esa época, nos situamos ya hacia 1910, la reconciliación de los padres (que se habían separado unos años atrás) hace que la joven Zenobia vuelva otra vez a España.

Por la profesión de su padre, ingeniero militar, nuestra Camprubí recala en diferentes ciudades españolas a las que destinan a su padre: Valencia, Huelva o Madrid. De hecho esta última será ya la ciudad de su juventud más madura y en donde se rodeará de un grupo de estadounidenses que le abrirán la puerta a la sociedad madrileña de aquel 1913 y donde conocerá a Juan Ramón Jiménez.
Para que entiendas el carácter talentoso y carismático de Zenobia y cómo este magnetismo influyó en Juan Ramón Jiménez, me parece interesante explicarte cómo Zenobia llamó la atención de Juan Ramón.
🤓 Se cuenta que mientras ella asistía a numerosas conferencias en la Madrid efervescente de la época, acompañada de los Byne, un matrimonio estadounidense, estando ella en unas de las fiestas organizadas por esta pareja, escuchó hablar de un arisco y extraño poeta huésped de la Residencia de Estudiantes, que ya apuntaba en las letras pero que parecía bastante huraño y se quejaba incesantemente del ruido.
En un principio ella no hizo caso ni del muchacho, ni de las habladurías. Sin embargo, él, que también había oído hablar de ella, sí pegaba el oído a la pared cuando oía la risa de Camprubí, a pesar de que aún no se conocían.

Unos meses más tarde, en ese mismo 1913, a Zenobia le presentaron a Juan Ramón Jiménez. 🤩 Y la atracción que hubo entre ambos fue mutua.
Se ha publicado que la madre de nuestra Zenobia recelaba del carácter difícil que tenía el poeta; tanto, que se cuenta que hacia diciembre de ese mismo año, madre e hija Camprubí se embarcan hacia Nueva York, con una excusa familiar, para poner distancia.
… Pero si lo que pretendía la madre era poner agua de por medio… parece que no funcionó. Porque tan solo unos meses después, en febrero, Juan Ramón Jiménez se plantó en la flamante ciudad de los rascacielos y 20 días más tarde, el 2 de marzo, la pareja se casó en Nueva York… (Así, sin más, pim, pam… 😝)
En realidad la química entre los dos fue extraordinaria, porque juntos formaron una relación intensa y duradera, y se convirtieron en una de las parejas más destacadas de la literatura española del siglo XX.

Para hablar de la influencia que Zenobia tuvo en el proceso creativo de la obra de Juan Ramón, he de recalcarte su excelente capacidad como crítica y editora de la obra del Premio Nobel.
Zenobia revisaba y comentaba sus escritos, le brindaba una retroalimentación constructiva, le ayudaba a pulir ese estilo tan peculiar y propio del andaluz, y contribuía a llevarle a ese perfeccionismo que él tanto anhelaba y perseguía.
La perspicacia y conocimiento literario de Zenobia Camprubí contribuyeron al perfeccionamiento de la poesía de Juan Ramón Jiménez.
Por su parte Zenobia también desarrolló obra propia. Realizó una importante labor de traducción, sobre todo de la obra de Rabindranath Tagore, poeta y filósofo bengalí premiado con el Premio Nobel de Literatura en 1913 (recalco la fecha, porque por aquel entonces no era muy normal reconocer a un escritor no europeo, y Tagore se convirtió en el primer premiado no europeo en obtener este premio Nobel de Literatura) y por tanto ella fue pionera en dar a conocer a este escritor en España.
De los escritos propios de Zenobia son muy conocidos y valorados sus diarios y su extenso epistolario. De hecho, gracias a ellos conocemos muchos detalles del día a día de la pareja y de la producción del poeta.

En toda esta luz y armonía que te estoy describiendo, hubo muchas dificultades y sombras. Zenobia entendió a la perfección el difícil carácter de su marido, ayudándole en sus depresiones y crisis nerviosas.
Pero lo realmente doloroso empezó con el exilio.
Con la Guerra Civil española, la pareja tuvo que exiliarse y establecerse en Puerto Rico, desde donde ambos continuaron su labor literaria.
Otra de las grandes luchas que libró Zenobia fue contra su cáncer. Durante años estuvo tratándose con rayos X y luchando contra esta enfermedad.
Murió en 1956, dejando una profunda tristeza en Juan Ramón Jiménez, que quedó profundamente afectado y a la que solo sobrevivió dos años.
Zenobia Camprubí fue una de las personas más relevantes de principios de siglo. Además de por su significación literaria, también destaca por su aportación social.
Entre sus contemporáneos fue una mujer conocida, reconocida y muy valorada, no por ser la mujer de… si no por estar al frente de la asociación llamada La Enfermera a Domicilio o por ser unas de las que puso en marcha el Lyceum Club Femenino, o una escuela en la Rábida, y tantísimos otros proyectos en los que se involucró.

Desafortunadamente su rostro y su aportación es para muchos de nosotros desconocido.
Su educación, su carácter, su experiencia vital en ambos continentes, su conocimiento de idiomas, su saber hacer y forma de actuar no eran habituales en la sociedad española de principios de siglo. Y precisamente su desparpajo representa un claro ejemplo de la nueva mujer española que empieza a despuntar en la primera mitad del s. XX.
Ella forma parte de una generación de grandes profesionales brillantes, modernas, vanguardistas, que aportaban a España una etapa de luz y riqueza.
Y ahora quiero preguntarte, ¿Conocías la figura de Zenobia Camprubí? ¿No crees que es una mujer digna de destacar? Si crees que sería interesante que hablara sobre ella o alguna otra de su época en el evento que estás organizando, contacta conmigo








